Según la Biblia, muchas cosas maravillosas le pasaron al momento que entendió el evangelio y confió en Cristo como su único Salvador.
En Lucas 17:11-19, Jesús sanó a diez leprosos y nueve de ellos se fueron sin darle las gracias. Para que usted no siga el ejemplo de estos nueve ingratos, muestre su gratitud a Dios por lo que él ha hecho a su favor, viviendo como a él le agrada, obedeciendo sus mandamientos y andando según su voluntad (Lucas 7:40-43; 1 Juan 4:19; Juan 14:21).
Imagine que un día está usted andando por la calle, y un piano muy pesado está siendo levantado al décimo piso del edificio cuando de repente se rompe la cuerda y el piano le viene cayendo
sin que usted se dé cuenta. Inmediatamente, alguien que usted no conoce lo empuja fuera del peligro y el mueble le cae encima. Agonizando, el hombre saca una carta y le pide que la entregue a cierta persona. ¿Lo haría?
Jesús, quien murió para salvarle, le ha dejado una carta. Esta carta se llama el evangelio. “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” Marcos 16:15. (También, vea Mateo 28:18-20; Hechos 1:8; Romanos 10:14-15). ¿Está dispuesto a tomar la carta y procurar hacer lo que Jesús requiere?
Si está dispuesto, simplemente pregunte a un amigo o conocido: “Alguna vez, ¿alguien te ha mostrado con la Biblia cómo puedes estar seguro de ir al cielo cuando mueras?” Si le dice que no, pregunte: “¿Me permites hacerlo?” La mayor parte de la gente tendrá internés en cómo saberlo. Si su amigo tiene interés, simplemente siéntese con él y tome tiempo para compartir este librito con él. El se lo agradecerá.
1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13
14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26